martes, 26 de enero de 2010

en la segunda estrella a la derecha.


Ser o no ser, parecer o aparentar ¿qué soy? Niña o mujer,, las dos a partes iguales, quizá una mujer que busca su niñez en aquella estrella, en la segunda estrella ala derecha, aquella del fondo, recto hasta el amanecer llego a mi propio Nunca Jamás, el cual se convierte en Jamás. Jamás sufro, ni sufriré si permanezco en él.¿Tan grande es el sufrimiento para no vivir en la realidad? Quizá...
No lo sabré, ya que no pienso alejarme de él, de mi mundo, de mi Neverland, aquel que un día encontré, por suerte, donde no había nadie que me hacía sentir distinta por no ser perfecta, como ellos. Lo encontré, me refugié y no salí, ni lo haré, me protege y yo le doy vida, aun que él me la quita poco a poco, no importa... sin esa vida me mantengo en un límite...casi sin definir, ese pequeño instante que separa muerte y vida, vida y muerte.
Donde a poco gente le gustaría estar, pero yo por ahora permanezco viva. Vida que ni la desee ni la deseo en estos momentos, me mantengo pero no se para que, ni por que...alguna razón tendrá... aun que todavía no la he descubierto, pero sé que algo me espera; se con gran seguridad que no me espera alguien... pero ese algo espere que llegue pronto, ya que si no...ese algo no me llegará jamás y terminaré mis días en mi cajita de cristal, en mi Neverland, en mi Nunca jamás, en mi segunda estrella a la derecha.

jueves, 14 de enero de 2010

¿para que seguir?



No se ya ni para que seguir... para que volver a coger una bocanada de aire y seguir respirando... ¿para qué...? si ya no tengo ningún aliciente... ¿por que motivo?...si no le he visto jamás la cara a la suerte...ni a la vida...si yo pienso que nada más me puede ocurrir en este maldito juego.
En ese momento miro mis brazos y siento en mis muñecas en corte profundo, perfecto... todavía no lo he hecho...pero ese corte ya lo siento dentro de mi... lo pienso una y otra vez...cada momento más cobarde que el anterior pero doy el paso... veo mi sangre por mis brazos... me llega a la yema de los dedos...y siento como cae poco a poco al suelo, un pequeño charco junto a mi...cada vez más lleno de esa vida que se me va...que va disminuyendo a la par que él se hace más grande. Me voy quedando vacía como me siento ahora, sin nada, sin nadie; fría y frágil..como aquella muñeca de porcelana de la que una vez escuche hablar, aquella que tanto me recordaba a mi; ella que cabizbaja mira al suelo, por que no quiere ver más la luz del sol,no quiere sentir más la vida dentro de ella... la que un día lo hará, por que sabe que nadie lo notará.. a la que todo le viene grande, la que nadie sabía de su existencia... pero ella sabía que existía alguien...pero a la vez ninguna persona, por la cual nadie lucha ni nadie sufre... y solo oye gritos a su alrededor, pero al mismo tiempo únicamente escucha el eco del vacío, el murmullo de la soledad...todo lo que le falta por saber jamás lo aprenderá...ya que es una cobarde, una ilusa, una soñadora.. que no ha sabido jugar al macabro juego de la vida...